Museo Prerrománico de San Martín de Salas

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Ruta GPS

Teléfonos: Oficina de turismo

985 830 988985 830 004

 

Datos básicos

Clasificación: Patrimonio cultural

Clase: Museos

Tipo: Museos

Comunidad autónoma: Principado de Asturias

Provincia: Asturias

Municipio: Salas

Parroquia: Salas

Entidad: Salas

Comarca: Comarca Vaqueira

Zona: Occidente de Asturias

Situación: Montaña de Asturias

Dirección: Plaza de la Campa

Código postal: 33860

Cómo llegar: Museo Prerrománico de San Martín de Salas

Dirección digital: 8CMMCP5Q+P6

E-mail: Oficina de turismo

E-mail: Ayuntamiento de Salas

Sobre Salas: Puerta de Occidente y Ruta Jacobea, su capital es una de las villas medievales mejor conservadas de Asturias y que endulza a los visitantes con los famosos ‘Carajitos del Profesor'. Sus fortalezas medievales, sus casas palaciegas y su arquitectura indiana. Así es Salas.

Tipo de turismo: carreras de montaña, cultural, descanso, espacios protegidos, gastronómico, lgtb, montaña y rural.

 

Museo Prerrománico de San Martín de Salas

Nota: La foto que mostramos es sólo a efectos ilustrativos. Si observa algún error en el contenido, agradecemos use el formulario que hay a pie de página.

Descripción:

HORARIOS

Invierno (01/11 a 14/03)

  • Jueves a sábado: 11:00-14:00 h y 16:00-18:00 h
  • Domingo: 11:00-14:00 h

Primavera (15/03 a 15/06) y Otoño (22/09 a 31/10)

  • Martes, jueves, viernes y sábado: 10:00-14:00 h y 16:00:18:00 h
  • Miércoles y domingo: 10:00-14:00 h.

Verano (16/06 a 21/09) y Semana Santa

  • Lunes a domingo: 10:00-14:00 h y 17:00-20:00 h

TARIFAS

  • Adultos: 2 €
  • Grupos: 1,50€

El prerrománico de San Martín de Salas

El Museo Prerrománico de San Martín, instalado en la histórica torre del palacio de los Valdés Salas, conserva el valioso conjunto de piezas y lápidas epigráficas procedentes de la iglesia de San Martín, ubicada a 1 km de la villa de Salas. La iglesia sería rehecha en su totalidad hacia finales del siglo XV. El 3 de junio del año 1931 es declarada Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico.

En sucesivos procesos reconstructivos se han reaprovechado varios fragmentos decorativos y epigráficos con una cronología fechable en el siglo X pertenecientes a la iglesia prerrománica que existía en el mismo lugar en que ahora se levanta la actual iglesia reconstruida en el siglo XV; estas piezas dispersas fueron empotradas en los paramentos de la iglesia.

En el año 1980 las piezas son arrancadas sin conocimiento de la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico-Artístico.

La magnitud de los hechos tuvo una fuerte conmoción popular. Ello contribuyó a que se procediera a proteger las piezas depositándolas en la Colegiata de Santa María la Mayor.

Estas piezas engastadas en los muros de la iglesia de San Martín constituyen en su conjunto una excelente muestra representativa de la perfección y riqueza decorativa de los talleres asturianos del siglo X.

El devenir histórico de la iglesia

La primitiva iglesia de estilo asturiano fue construida entre los siglos VIII y IX, siendo reconstruida el 12 de octubre de 951, merced a la mediación de un presbítero, Adefonsus confessus, según consta en el texto de una de las lápidas.

En otra lápida se indica la fecha de reconstrucción: 12 de octubre del 951 d. de C., mientras que una tercera lápida recoge la fecha de la muerte de Adefonsus Confesso, el 27 de julio de 969 d. de C.

Adefonsus Confesso es identificado con Alfonso Froilaz, hijo de Fruela II, quien se levantaría contra Ramiro II en el año 931. Fracasado su intento, sería torturado y castigado con la ceguera y años después, indultado, regresaría a Asturias, donde en el año 951 reconstruye la iglesia de San Martín en Salas y la de Santa Eulalia del Valle en Carreño.

La iglesia de San Martín es mencionada por primera vez en documento del 26 de junio de 896 por el cual don Gonzalo, hijo de Alfonso III, hace donación a la iglesia de Oviedo de diversas villas e iglesias.

El arte de San Martín

Dentro de las excelentes piezas que acoge el museo adquieren significación especial las que se detallan seguidamente.

En el centro de la placa se ha tallado en resalte una cruz latina con astil. De sus brazos penden el Alpha y la Omega apocalípticos.

La ancha superficie de la cruz configura una decoración en forma de retícula permitiendo la figuración de piedras preciosas. Se asemeja a la decoración realizada a base de esmaltes que encontramos en la orfebrería astur-leonesa y que responde a una tradición, con modelos en la orfebrería visigoda de los siglos V al VI.

La cenefa que enmarca la cruz tiene un relieve de dobles palmetas afrontadas, formado por un tallo, el cual se divide en dos y quedan unidos formando el corazón y, en el interior del mismo, la palmeta.

En el texto de la inscripción se inscribió la frase que adquirió carácter de lema de los reyes asturianos: «hoc signo tuetur pius, hoc signo vincitur inimicus» («con este signo es protegido el hombre piadoso, con este signo es vencido el enemigo»).

El texto de la inscripción, a semejanza de la precedente cruz, está grabado sobre una piedra de caliza blanca conjuntamente con una cruz latina:

«Pon, señor, el signo de salvación en esta casa, para que no permitas que entre el Ángel exterminador».

El texto apotropaico responde a una invocación contra el «angelum percutientem» (Ángel exterminador) bíblico recogido en Exodus, 12.12.

La veneración de la cruz en el reino asturiano adquirió una especial significación. Su alcance llegaría a que edificios, tanto de uso civil como religiosos, fueran protegidos con la representación en sus lienzos de la cruz tallada en piedra, como ya ocurriera durante el periodo visigótico.

El marco moldurado lo forma un tema vegetal a eje; un «árbol de la vida», motivo ampliamente extendido en la iconografía cristiana antigua. Tiene un conjunto de pétalos desplegados simétricamente. El motivo denota esa predilección por composiciones florales simétricas y estilizadas que caracterizan, entre otros ejemplos, los relieves de los canceles de San Miguel de Escalada (913 d. de C.).

Ventana ajimezada con dos arcos ligeramente en herradura. Está enmarcada por una moldura perimetral decorada con clásico motivo de la trenza de dos lazos formando olas, tallada a bisel. La ventana está ejecutada en una placa monolítica.

El ajimez es introducido en la arquitectura asturiana en la época de Alfonso III (866-910). Es a partir de esta fecha cuando empieza a observarse su presencia sistemática.

Turismo en la Comarca Vaqueira

Toma su nombre de los vaqueiros de alzada, grupo social con una cultura nómada, que ha dejado su impronta en una extensa comarca de cinco municipios, donde hay un poco de todo: costa e interior, y en el interior, montañas, sierras, valles, ríos, frondosos bosques…

Qué ver en la Comarca Vaqueira

  • Villa de Luarca, Cabo Busto y Braña de Aristébano.
  • Reserva Natural de Barayo y Hoces del Esva.
  • Villa de Cudillero y Cabo Vidío.
  • Villa de Salas y Cornellana.
  • Villa de Tineo, Tuña y Navelgas.
  • Pola de Allande y San Emiliano.

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